lunes, 28 de septiembre de 2015

Andrés Eloy Blanco

Imagen extraida de: http://www.venezuelatuya.com/biografias/andres_eloy_blanco.htm

CUMANÁ 06/08/1896 — CIUDAD DE MÉXICO 21/05/1955


         Insigne poeta venezolano, miembro de la "Generación del 28". Sus padres fueron Luis Felipe Blanco y Dolores Meaño. Su infancia transcurre en la isla de Margarita hasta que se traslada a Caracas en 1908 para estudiar en el Colegio Nacional, regentado entonces por Luis Ezpelosín. Luego ingresa a la Universidad Central de Venezuela donde se gradúa de abogado en 1918. Desde joven mostró gran talento literario reconocido en diversos concursos. En tal sentido, uno de sus primeros poemas, "La espiga y el arado", fue premiado en los Juegos Florales de Ciudad Bolívar en 1916. En 1921, publica su primer libro Tierras que me oyeron; y en 1923, recibe el primer premio en concurso promovido por la Real Academia Española de la Lengua, en Santander (España), a la cual concurrió con su Canto a España, lo que le dio notoriedad internacional.

         En 1928 forma parte del grupo de estudiantes universitarios que se alzaron en contra de la dictadura del Gral. Juan Vicente Gómez. Por tal motivo, entre 1928 y 1933, va a prisión en La Rotunda, y de allí al castillo Libertador de Puerto Cabello (1933-1934). En esos años de encarcelamiento dio muestras de gran fortaleza física y moral, ya que pese a tener pesados grillos en los pies, siguió produciendo originales escritos que luego sus hermanas se encargaban de pasar en limpio.

         Enfermo fue confinado a Valera (1935). Mientras estuvo prisionero en las cárceles gomecistas estableció contacto con los campesinos y obreros analfabetas llevados a estas prisiones, los cuales inspiraron algunas de sus obras: Barco de Piedra, Malvina Recobrada (1937), Abigail (1937), Baedecker 2000 (1938) y Navegación de altura (1941].

         En estos libros AEB empleó un tratamiento de la realidad que él mismo denominó como "colombismo", y que derivaba de una actitud descubridora del poeta en contacto con la realidad americana.

         Después de la muerte de Juan Vicente Gómez (1935) milita en el Partido Democrático Nacional (PDN) y resulta electo presidente del entonces Concejo Municipal del Distrito Federal. También funda el semanario humorístico El Morrocoy Azul (1941). Es diputado por el Distrito Federal (1945) y presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (1946-1947). Electo ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Rómulo Gallegos, representa a Venezuela en la Asamblea de las Naciones Unidas (París 1948). Luego del derrocamiento de Gallegos (24.11.1948) es desterrado a Cuba y posteriormente a México, donde muere en un accidente automovilístico. Días antes publicó su obra " Giraluna".

         En 1973, el entonces Congreso Nacional editó las obras completas del poeta, en 10 volúmenes, 5 de los cuales recogen su labor periodística (crónicas y ensayos cortos). En esta edición, también están contenidos sus discursos, que son de calidad excelente, pues era un gran orador, acaso uno de los mejores que ha tenido Venezuela en el siglo XX. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde 1981.



         Andrés Eloy Blanco quería su propia voz, como él mismo lo dijera en el prólogo a su libro Poda. Y para encontrarla debía ir a la más segura y pródiga fuente de inspiración: el pueblo, el paisaje de Venezuela y América. AEB atendió siempre a lo que decía la gente, la calle. De allí la gran popularidad de la cual gozó con sus versos.


Vida y Obra

Estudió en Caracas, donde se incorporó al Círculo de Bellas Artes en 1913. En 1918 recibió su primer galardón por el poema pastoral "Canto a la Espiga y al Arado", y publicó su primera obra dramática, El huerto de la epopeya. Ese mismo año fue encarcelado por participar en manifestaciones contra el régimen, siendo ya estudiante de Derecho en la Universidad Central de Venezuela.

Imagen extraida: http://2.bp.blogspot.com/_F713R1DPKr8/TJKbeGrNthI/
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A su graduación comenzó a ejercer la abogacía pero continuó escribiendo. En 1923 obtuvo el primer premio en los Juegos Florales de Santander (Cantabria), España con su poema "Canto a España". Viajó a España para recibir el premio, y permaneció allí más de un año, familiarizándose con las vanguardias. En 1924 fue nombrado miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Ese mismo año visitó La Habana (Cuba), donde se reunió con intelectuales cubanos y venezolanos exiliados.

En 1928 comenzó a editar clandestinamente el periódico disidente "El Imparcial", que sería el órgano de difusión de las proscriptas agrupaciones Unión Social Constructiva Americana y Frente de Acción Revolucionaria. Es hecho prisionero tras el golpe de estado del 7 de abril, y confinado en Puerto Cabello hasta 1932, cuando fue liberado por motivos de salud. En el Castillo de San Felipe de Puerto Cabello, convertido en prisión y a fines del siglo XIX rebautizado con el nombre de Libertador, fue donde escribió Barco de Piedra. Precisamente, este título hace referencia a la apariencia de dicho castillo rodeado por el mar. Y para el que conozca el clima de Puerto Cabello, con sus famosas calderetas (viento caliente y seco de tipo foen) en una prisión casi sin luz y sin ventanas y un ambiente similar al de un horno, no le puede extrañar que los poemas incluidos en Barco de Piedra sean de los más tristes de toda su obra. Al ser liberado se le prohibió sin embargo realizar cualquier tipo de manifestación pública, por lo que se dedicó nuevamente a las letras, publicando Poda en 1934, con poemas tan conocidos como Las uvas del tiempo y La renuncia. Otros poemas muy famosos son Coplas del amor viajero, Silencio y La Hilandera. Un año después (1935) publicó La aeroplana clueca.

A la muerte de Juan Vicente Gómez, Blanco fue nombrado por el presidente Eleazar López Contreras jefe del Servicio de Gabinete en el Ministerio de Obras Públicas. Sin embargo, su postura fuertemente crítica frente a la represión de las manifestaciones del 14 de febrero de 1936 y su pertenencia a la Organización Revolucionaria Venezolana llevan a la decisión de apartarlo de la política local. Ese mismo año es nombrado Inspector de Consulados, cargo en el cual viaja a Cuba, Estados Unidos y Canadá; sin embargo, en 1937 su descontento lo lleva a presentar la renuncia y regresar a Caracas.

Fundaría poco después el Partido Democrático Nacional, como diputado del cual llegaría al Congreso Nacional. A lo largo de su actividad política sigue publicando profusamente. A comienzos de la años 1940 integra su partido en la recién fundada Acción Democrática, y trabaja para la candidatura de Rómulo Gallegos, quien se haría con la presidencia en 1947.

En 1946 fue electo presidente de la Asamblea Nacional Constituyente convocada para la reforma de la constitución, que instaura el sufragio universal, secreto y directo. En 1948 fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores por el presidente Gallegos. Tras su derrocamiento por Carlos Delgado Chalbaud, se exilia en México, donde se dedica a tiempo completo a la poesía.

En 1955 perdió la vida en un accidente de tránsito. El 6 de junio de ese año sus restos fueron trasladados a Caracas para su sepelio, realizado entre estrictas medidas de seguridad por parte de las fuerzas del régimen.

En 2005 se cumplieron 50 años de su muerte y esta fecha, que hubiera podido servir de ocasión para recordar los valores esenciales de su poesía y el sentido social de su obra, pasó, inclusive en Venezuela, prácticamente desapercibida, lo cual es casi imperdonable. Ya antes, cuando se cumplieron 100 años de su nacimiento, el profesor Luis Chesney Lawrence (Universidad Central de Venezuela) señaló, en el resumen de su investigación titulada Venezuelan dramatists in shadows: Andrés Eloy Blanco (Dramaturgia venezolana en sombras: Andrés Eloy Blanco):

Esta investigación presenta una visión panorámica de la obra dramática de A. E. Blanco, quien como autor dramático ha recibido muy poca atención, tanto dentro como fuera de su propio país, Venezuela.

Afortunadamente, el esfuerzo realizado en la edición de una Antología Popular por parte de Monte Ávila Editores (Editorial del Estado Venezolano) de la que se publicaron dos ediciones en 1990 y 1997, esta última, como una obra realizada por la Comisión Presidencial para el Centenario del Natalicio de Andrés Eloy Blanco, vino a resaltar el enorme valor poético y social de uno de los venezolanos más destacados en el campo de las letras de todos los tiempos. En el prólogo de esta obra, escrito por otro venezolano muy distinguido, Juan Liscano, se hace referencia a la personalidad polifacética de Andrés Eloy.



Andrés Eloy Blanco (1896 - 1955) goza, junto con algunos otros poetas inferiores a él, de la mayor popularidad en Venezuela. Su noble condición humana, su idealismo de otro tiempo, su caballerosidad, su adhesión a la causa de la libertad y de la democracia la cual le costó cárceles, confinamientos y exilios; su humor, su ingenio chispeante, su sensibilidad por lo popular, su elocuencia, sus versos de inspiración tradicional, abiertos al entendimiento de las mayorías, hicieron de él un símbolo de la civilidad vigilante y una expresión genuina de venezolanidad extrovertida. ¡Qué extraordinaria lección para la posteridad que casi nadie recuerde ahora la importancia de Andrés Eloy Blanco como político, pero que millones de personas puedan recordar y recitar su poema Angelitos Negros!.

Joven Poeta

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      Sus padres fueron Luis Felipe Blanco y Dolores Meaño. Transcurrió su infancia en la isla de Margarita, hasta que se trasladó a Caracas en 1908 con la finalidad de estudiar en el Colegio Florales de Ciudad Bolívar en 1916. Asimismo en 1921, publicó su primer libro "Tierras que me oyeron"; y en 1923, recibió el primer premio en concurso promovido por la Real Academia Española de la Lengua, en la ciudad de Santander (España), a la cual concurrió con su "Canto a España", lo que le da notoriedad internacional. EN 1924 fue nombrado miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y posteriormente viajó a Cuba donde se reunió con exiliados venezolanos e intelectuales cubanos.Nacional, regentado en ese entonces por Luis Ezpelosín. Para el año de 1913 figuró como miembro del Círculo de Bellas Artes. Luego ingresó a la Universidad Central de Venezuela, donde cursó la carrera de derecho y se graduó en 1919. Ejerció su profesión de abogado por un tiempo en Apure. Desde muy joven mostró un gran talento literario, el cual fue reconocido en diversos concursos. En tal sentido, uno de sus primeros poemas "La espiga y el arado", fue premiado en los Juegos Florales de Ciudad Bolívar en 1916. Asimismo en 1921, publicó su primer libro "Tierras que me oyeron"; y en 1923, recibió el primer premio en concurso promovido por la Real Academia Española de la Lengua, en la ciudad de Santander (España), a la cual concurrió con su "Canto a España", lo que le da notoriedad internacional. EN 1924 fue nombrado miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y posteriormente viajó a Cuba donde se reunió con exiliados venezolanos e intelectuales cubanos.





sábado, 26 de septiembre de 2015

Humor en la Constituyente de 1946


Imagen extraida: http://www.venezuelatuya.com/biografias/andres_eloy_blanco.htm

En el viejo Congreso de la República, en los tiempos cuando Isaías Medina Angarita era el presidente de Venezuela ocurrió que Pedro Cruz Bajares negó muchas veces el derecho de palabra al diputado Andrés Eloy Blanco, quien le dedicó esta cuarteta:

Te pedí la palabrita
y me diste tus negares
te espero en la bajadita
cuando de la Cruz Bajares

A Copei se le consideraba en aquellos años como un partido conservador y aristocrático, pero tenía entre sus congresantes a José Camacho,  de tez oscura y origen popular, muy apreciado por Andrés Eloy Blanco. A Camacho compuso AEB estos versos famosos:

Cosas que no son de ley
siempre resultan un fiasco:
mujer orinando en frasco
y negro inscrito en Copey

En 1946 ó 1947 fue necesario hacer unas reparaciones en la planta alta del Capitolio, en el que funcionaba la Asamblea Nacional Constituyente. El público, y entre él el público femenino, en vez de ascender a las galerías tenía que permanecer en la planta baja. Entonces el Presidente, que era Andrés Eloy Blanco, improvisó una copla, casi dramática:
Por vicio de construcción
el Senado está de duelo,
pues pa coger un picón
hay que agacharse en el suelo.


A un cura constituyentista que miraba mucho a las damas en las barras:
Hay un cura en las sesiones
que mira mucho a las barras
y es pariente de los Parras
por parte de los Picones.

A un cura muy fornido le compuso:
El padre Sánchez Espejo
por su robusto cogote,
en lugar de ser un padre
debiera ser un padrote.

A otro sacerdote que se distraía mucho en libros sagrados durante los debates:
Mientras todos van en pos
de un entendimiento humano
el padre, breviario en mano,
se está entendiendo con Dios


El padre Luis Eduardo Vera recorrió varios micrófonos y todos le producían un ruido que no lo dejaba hablar. De inmediato AEB rimó:

Se ha demostrado hace un rato
que el colega Padre Vera
no es un colega cualquiera,
pues le ronca el aparato.

La joven constituyentista por Carabobo Carmen Gracián de Malpica, en estado de gravidez, fue aludida por los sacerdotes Rojas y Sánchez Espejo como «la señorita Malpica», a lo que Blanco escribió:

Si Carmen, por un casual,
fuera Señorita es dable
sostener como indudable
que Malpica pica mal.     

Otras chuscadas del autor de Tierras que me oyeron (1921), La Aeroplana Clueca (1935), Barco de Piedra (1937), Abigaíl (1937), Malvina recobrada (1938), Liberación y Siembra (1938), El poeta y el pueblo (1954) y Giraluna (1955), entre otros títulos de su extensa obra literaria, están aquí:

En el Congreso:
A un grupo de secretarias del Congreso que oyó comentar, con disimulado disgusto, el hecho de que un compañero de trabajo, recién casado, que de soltero las cortejaba a todas, ahora hablaba solamente de su mujer, como si fuera lo único en el mundo, el llamado Poeta del Pueblo Venezolano les hizo ver, comprensivo, que eso era natural y razonó sus argumentos con la siguiente cuarteta:

 El que nunca ha tenido cosa
“El que nunca ha tenido una cosa
y alguna cosa llega a tener
le parece una gran cosa
la cosa de su mujer”

Cuando en el Congreso se aprobó el voto femenino, Andrés Eloy Blanco rimó:
La política se inclina

Sin excepción de persona
De la fuerza masculina
A la fuerza más culona

Presidía el poeta una sesión de la Asamblea Constituyente cuando lo llamaron para informarle del nacimiento de un hijo suyo, por lo cual tocó la campanilla e informó:


“Señores se suspende la sesión, me voy a la clínica porque ha nacido un hijo mío y voy a inscribirlo en Acción Democrática".

Sentido social de su Poesía

Busto de Andrés Eloy Blanco, Parque del Retiro, Madrid, España.
Aunque su trayectoria política opacó, en cierto modo, su obra literaria, también podría interpretarse en sentido inverso, hasta el punto de que tuvo que aclarar en una sesión de la Cámara de Diputados (el 10 de junio de 1943) su doble vocación de poeta por un lado, y de abogado y diputado por la otra:

Imagen extraida: https://despierten.files.wordpress.com/2011/12/andrc3a9s-eloy.jpg
"Algunos colegas no han tomado en cuenta mi cualidad de diputado, sino mi cualidad de poeta. Así podría yo negarle a cualquiera de mis colegas que no fuera abogado o médico el derecho a referirse a una materia penal, porque son farmacéuticos o comerciantes. Precisamente he tratado de juntar siempre mi cualidad de diputado con mi cualidad de poeta. Porque tengo del poeta un concepto nuevo; porque considero como la más alta de sus funciones la función social del poeta. Yo debo con todo afecto corresponder a la frase del diputado Manzo, quien en este caso no fue muy 'manso' conmigo que digamos, diciéndole que yo no soy un notable abogado. En mí lo único notable como abogado es la falta de clientela" (7).
Dos buenos ejemplos de esta poesía de sentido social en Andrés Eloy los podemos encontrar en el Coloquio bajo la palma —de su obra Giraluna, publicada en 1955, poco después de su muerte—, y muy especialmente, en su famosísimo poema Angelitos Negros.

Coloquio bajo la palma

Este poema es una exaltación del espíritu de superación del ser humano, de la necesidad de estudiar y prepararse (alumbrarse como señala Andrés Eloy tomando la idea de Bolívar: Moral y luces son nuestras primeras necesidades) con el objetivo siempre presente de utilizar esas luces para, a su vez, irlas transmitiendo y difundiendo. Es también un himno al trabajo, un canto a la igualdad social, un mandato a la educación de los hijos, a la libertad y la democracia, como puede escucharse en un video de You Tube (8).

Aquí se transcribe este poema, incluido en el número 550 de la revista electrónica Geocrítica, del Departamento de Geografía Humana de la Universidad de Barcelona:



Lo que hay que ser es mejor,
y no decir que se es bueno,
ni que se es malo,
lo que hay que hacer es amar
lo libre en el ser humano,
lo que hay que hacer es saber,
alumbrarse ojos y manos
y corazón y cabeza
y después, ir alumbrando.

Lo que hay que hacer es dar más
sin decir lo que se ha dado,
lo que hay que dar es un modo
de no tener demasiado
y un modo de que otros tengan
su modo de tener algo,

Trabajo es lo que hay que dar
y su valor al trabajo
y al que trabaja en la fábrica
y al que trabaja en el campo,
y al que trabaja en la mina
y al que trabaja en el barco,
lo que hay que dar es todo,
luz y sangre, voz y manos,
y la paz y la alegría
que han de tener aquí abajo,
que para las de allá arriba,
no hay que apurarse tanto,
si ha de ser disposición
de Dios para el hombre honrado
darle tierra al darlo a luz,
darle luz al enterrarlo.

Por eso quiero, hijo mío,
que te des a tus hermanos,
que para su bien pelees
y nunca te estés aislado;
bruto y amado del mundo
te prefiero a solo y sabio.

A Dios, que me dé tormentos,
a Dios que me dé quebrantos,
pero que no me dé un hijo
de corazón solitario.
(Andrés Eloy Blanco (1896-1955)9)

Píntame Angelitos Negros

Artículo principal: Angelitos Negros (poema)
Muchos hispanoamericanos consideran que este poema de Andrés Eloy, es un himno en contra de la discriminación racial. El poema fue publicado en vida de su autor y fue incluido también en una recopilación póstuma (1959) titulada La Juanbimbada, que recoge muchas poesías dispersas de distintas épocas de su vida.

Se hizo muy conocido en todo el mundo de habla hispana a través de un bolero cuya música pertenece al actor y compositor mexicano Manuel Álvarez Rentería, apodado artísticamente "Maciste", interpretado inicialmente por el actor y cantante mexicano Pedro Infante10 y también por Antonio Machín ([6]), y fue especialmente popular en España además de América Latina. En su adaptación al ritmo de bolero, se redujo la extensión de la poesía quitándole el diálogo inicial y otros de los versos para hacerla más apropiada a la longitud de la obra musical. Y aunque mucha gente recuerda la canción en todo el mundo, muy pocos saben que estaba basada en un poema de este poeta venezolano.


Entre las distintas versiones que existen, se destaca la del dúo uruguayo Los Olimareños que grabó este poema en forma de pasaje, ritmo propio del llano venezolano, respetando el diálogo inicial y alternando los textos del poema original con adaptaciones algunos de los versos y usando una música escrita al efecto. Así mismo, destacan las realizadas por las cantantes estadounidenses Eartha Kitt12 y Roberta Flack, ésta última incluida en su álbum de 1969 titulado First Take. Ambas usan la música escrita por Manuel Álvarez Rentería.

Anécdotas y recuerdos


Fue pues en 1896 cuando la ilustre ciudad de Cumaná, cuna de grandes ciudadanos, vio nacer al insigne poeta, humorista, orador, periodista, ejemplo de civilidad.

En distintos libros, estudios e inclusive publicaciones oficiales como aquella importante recopilación de sus Obras Completas editadas por el Congreso Nacional en el año 1973, se ha señalado erróneamente como año de nacimiento del gran poeta Andrés Eloy Blanco el de 1897, siendo lo correcto el año 1896 (06 de agosto).

Imagen extraida: http://www.venezuelatuya.com/biografias/imagenes/eloy_blanco.jpg
En tal afirmación se ha incurrido reiteradamente y se hace necesario que rectifiquemos para que no exista duda al respecto. En tal sentido, uno de sus principales biógrafos, el escritor Alfonso Ramírez, en su ensayo: “Biografía de Andrés Eloy Blanco y Memoria de su Época” así lo señala, citando la propia partida de nacimiento; igualmente me lo ha referido el apreciado historiador sucrense José Miguel Salas. Fue pues en 1896 cuando la ilustre ciudad de Cumaná, cuna de grandes ciudadanos, vio nacer al insigne poeta, humorista, orador, periodista, ejemplo de civilidad, hombre de celebrado ingenio, valuarte de la dignidad y de la democracia, de señaladas virtudes patrióticas, intelectuales y humanísticas para quien la vida representó, como el mismo lo testimonió: “…desvivirse por lo justo y lo bello”.

En ocasión al traslado de sus restos al Panteón Nacional en 1981 -acto al que acudimos con profundo recogimiento y amor patrio y sentida admiración por la vida y obra del poeta-, escribimos un artículo publicado entonces por “El Universal” denominado “Andrés Eloy a la Gloria”, y fuimos testigos del respeto y fervor popular que se manifestó ese inolvidable día por las calles de Caracas, desde el Capitolio hasta el propio Panteón en su homenaje.

De la misma manera, un entrañable amigo, diputado en la Asamblea Nacional Constituyente del año 1947, el Dr. Bernardo Rodríguez Llamozas, en muchas ocasiones compartió con mi persona sus recuerdos sobre aquellas difíciles reuniones en las cuales brilló siempre la sabiduría, la afabilidad, el ingenio y la ecuanimidad de Andrés Eloy Blanco, y que fue determinante para la elaboración de la Constitución de 1947, instrumento político y jurídico que abrió los cauces democráticos e institucionales del país.

El talento oratorio de Andrés Eloy destacó con frecuencia en todos los ámbitos, en la tribuna parlamentaria, en la plaza pública y en la amenísima y vivaz conversación que constituyó uno de sus grandes dones y que le ubican, sin duda en nuestro concepto, como uno de los más altos tribunos de Venezuela del siglo XX, seguido por el intelectual Eloy G. González. Su inolvidable viuda Doña Lilina, me comentaba una vez que cuando se organizaban los actos políticos, muchas veces exigían los partidarios para enviar los pasajes la presencia de Andrés Eloy.

En una oportunidad su hijo Luis Felipe me refería varios ejemplos de la notable capacidad oratoria de su padre, y me aportaba ejemplos de momentos estelares en los cuales se puso en evidencia tan elevada cualidad, entre ellos cuando el presidente Medina en el curso de una gira por varios países bolivarianos en 1943, llevó al poeta entre su comitiva y a Andrés Eloy le correspondió contestar de manera admirable el discurso que entonces pronunció el académico y político colombiano Luis López de Mesa. Igualmente, otra de las más altas piezas oratorias de Andrés Eloy, fue el discurso que pronunció en México en ocasión a la inauguración de la estatua de Bolívar en esa ciudad, uno de los discursos más significativos escuchado en tierras aztecas en muchos años.

Por otra parte, Doña Lilina me refirió también una extraordinaria anécdota de Andrés Eloy ubicada en la época en la que fue Canciller. Intentaba rodear a Andrés Eloy las formalidades, el ceremonialismo y el esteticismo propio del protocolo diplomático, y en un momento en el que nuestro poeta salió de su oficina en la Cancillería para dirigirse a la Plaza Bolívar, un grupo de personas se le acercó para saludarlo con expresiones de afecto y llamándolo por su nombre. Un diplomático peruano que lo acompañaba, sorprendido por el hecho de que el pueblo se dirigiera al poeta en esa forma, le expresó: “Deberían llamarle Dr. Blanco…”, a lo cual le respondió el ilustre cumanés: “Dr. Blanco hay muchos, pero Andrés Eloy soy yo”. Buena lección de este gran hombre a tanto individuo fatuo y engreído que existe que por detentar un cierto rango momentáneo se hacen inaccesibles y se consideran indispensables para el país, al que no saben servir con humildad, aceptando  y propiciando el trato servil de algunos.

En mi poder se encuentran dos inapreciables documentos que conservo para la historia de la patria, unos poderes de Andrés Eloy Blanco otorgados en circunstancias políticas y personales adversas: uno con fecha 9 de diciembre de 1948, mediante el cual nombraba como apoderado suyo a señor Luis Roche, entonces domiciliado en la ciudad de Buenos Aires, para que el mismo lo representara: “en todo lo referente a los haberes que me puedan corresponder por concepto de derechos de autor intelectual, ya en lo relativo a mis obras o escritos literarios o políticos y en lo que atañe a la letra de canciones  en otras producciones de que yo sea autor, cobrando en mi nombre las sumas que me hayan correspondido por concepto de grabaciones, exhibiciones, traducciones y demás manifestaciones en que figuren obras producidas por mí…”, existentes en Argentina y en Uruguay; el otro de la misma fecha a favor de su esposa doña Lilina (Angelina Iturbe de Blanco) y a su hermana Rosario Blanco para: “…administrar mis bienes muebles e inmuebles, recibir el precio de las operaciones de venta, hipotecar, recibir el valor de las hipotecas, cancelar hipotecas, recibir cantidades que me adeuden, otorgando los recibos correspondientes …”, entre otras facultades. Había sorprendido al poeta en Francia donde se encontraba en cumplimiento de su tarea diplomática como canciller de Venezuela, el alevoso golpe militar contra el Presidente Gallegos.

Nuevamente el poeta dio muestra particular de su austeridad y corrección: disponía  únicamente de sus propiedades inmobiliarias en Venezuela y sus derechos intelectuales como autor de sus obras literarias, y no de dinero mal habido como tantos otros indignos usufructuarios del poder con que el pueblo les enviste. 



Tales son episodios de una vida ejemplar… A escasos días de su muerte en México, Andrés Eloy publicó su libro: “Giraluna”, canto admirable para su insospechada despedida, y le entregaron 150 ejemplares especiales para ofrecer a sus amigos en un acto que Luis Felipe recordaba haberse realizado en su casa. Un hermoso libro en cuero marrón y letras doradas, con ilustraciones realizadas por Elvira Gascón. El ejemplar que conservo con especial celo, fue dedicado por Andrés Eloy al destacado músico Gilberto Mejías Palazzi en fecha 6 de mayo de 1955, sin imaginar su próximo final en un insólito accidente de tránsito, cuando tanto se esperaba de él para la recuperación moral de su patria, la reconquista de sus libertades democráticas, la vindicación irrenunciable de los derechos de su pueblo.

Obras Poéticas de Andrés Eloy Blanco

Imagen extraida: http://www.venezuelatuya.com/biografias/andres_eloy_blanco.htm

El huerto de la epopeya (1918, drama en verso)
Tierras que me oyeron (1921)
Los claveles de la puerta (1922)
El amor no fue a los toros (1924)
El Cristo de las violetas (1925, teatro)
Poda (1934)
La aeroplana clueca (1935)
El pie de la Virgen (1937, teatro)
Barco de piedra (1937)
Abigaíl (1937, teatro)
Malvina recobrada (1937, teatro)
Baedeker 2000 (1938)
Liberación y Siembra (1938)
Navegación de altura (1942, compilación de artículos políticos)
Vargas, albacea de la angustia (1947, biografía)
Los muertos las prefieren negras (1950, teatro)
A un año de tu luz (1951)
El poeta y el pueblo (1954)
Giraluna (1955)
La Juanbimbada (1959, póstumo)