Busto
de Andrés Eloy Blanco, Parque del Retiro, Madrid, España.
Aunque
su trayectoria política opacó, en cierto modo, su obra literaria, también
podría interpretarse en sentido inverso, hasta el punto de que tuvo que aclarar
en una sesión de la Cámara de Diputados (el 10 de junio de 1943) su doble
vocación de poeta por un lado, y de abogado y diputado por la otra:
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| Imagen extraida: https://despierten.files.wordpress.com/2011/12/andrc3a9s-eloy.jpg |
Dos
buenos ejemplos de esta poesía de sentido social en Andrés Eloy los podemos
encontrar en el Coloquio bajo la palma —de su obra Giraluna, publicada en 1955,
poco después de su muerte—, y muy especialmente, en su famosísimo poema
Angelitos Negros.
Coloquio
bajo la palma
Este
poema es una exaltación del espíritu de superación del ser humano, de la
necesidad de estudiar y prepararse (alumbrarse como señala Andrés Eloy tomando
la idea de Bolívar: Moral y luces son nuestras primeras necesidades) con el
objetivo siempre presente de utilizar esas luces para, a su vez, irlas
transmitiendo y difundiendo. Es también un himno al trabajo, un canto a la
igualdad social, un mandato a la educación de los hijos, a la libertad y la
democracia, como puede escucharse en un video de You Tube (8).
Aquí
se transcribe este poema, incluido en el número 550 de la revista electrónica
Geocrítica, del Departamento de Geografía Humana de la Universidad de
Barcelona:
Lo que hay que ser es mejor,
y
no decir que se es bueno,
ni
que se es malo,
lo
que hay que hacer es amar
lo
libre en el ser humano,
lo
que hay que hacer es saber,
alumbrarse
ojos y manos
y
corazón y cabeza
y
después, ir alumbrando.
Lo
que hay que hacer es dar más
sin
decir lo que se ha dado,
lo
que hay que dar es un modo
de
no tener demasiado
y
un modo de que otros tengan
su
modo de tener algo,
Trabajo
es lo que hay que dar
y
su valor al trabajo
y
al que trabaja en la fábrica
y
al que trabaja en el campo,
y
al que trabaja en la mina
y
al que trabaja en el barco,
lo
que hay que dar es todo,
luz
y sangre, voz y manos,
y
la paz y la alegría
que
han de tener aquí abajo,
que
para las de allá arriba,
no
hay que apurarse tanto,
si
ha de ser disposición
de
Dios para el hombre honrado
darle
tierra al darlo a luz,
darle
luz al enterrarlo.
Por
eso quiero, hijo mío,
que
te des a tus hermanos,
que
para su bien pelees
y
nunca te estés aislado;
bruto
y amado del mundo
te
prefiero a solo y sabio.
A
Dios, que me dé tormentos,
a
Dios que me dé quebrantos,
pero
que no me dé un hijo
de
corazón solitario.
(Andrés
Eloy Blanco (1896-1955)9)
Píntame
Angelitos Negros
Artículo
principal: Angelitos Negros (poema)
Muchos
hispanoamericanos consideran que este poema de Andrés Eloy, es un himno en
contra de la discriminación racial. El poema fue publicado en vida de su autor
y fue incluido también en una recopilación póstuma (1959) titulada La
Juanbimbada, que recoge muchas poesías dispersas de distintas épocas de su
vida.
Entre
las distintas versiones que existen, se destaca la del dúo uruguayo Los
Olimareños que grabó este poema en forma de pasaje, ritmo propio del llano
venezolano, respetando el diálogo inicial y alternando los textos del poema
original con adaptaciones algunos de los versos y usando una música escrita al
efecto. Así mismo, destacan las realizadas por las cantantes estadounidenses
Eartha Kitt12 y Roberta Flack, ésta última incluida en su álbum de 1969
titulado First Take. Ambas usan la música escrita por Manuel Álvarez Rentería.

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