sábado, 26 de septiembre de 2015

Humor en la Constituyente de 1946


Imagen extraida: http://www.venezuelatuya.com/biografias/andres_eloy_blanco.htm

En el viejo Congreso de la República, en los tiempos cuando Isaías Medina Angarita era el presidente de Venezuela ocurrió que Pedro Cruz Bajares negó muchas veces el derecho de palabra al diputado Andrés Eloy Blanco, quien le dedicó esta cuarteta:

Te pedí la palabrita
y me diste tus negares
te espero en la bajadita
cuando de la Cruz Bajares

A Copei se le consideraba en aquellos años como un partido conservador y aristocrático, pero tenía entre sus congresantes a José Camacho,  de tez oscura y origen popular, muy apreciado por Andrés Eloy Blanco. A Camacho compuso AEB estos versos famosos:

Cosas que no son de ley
siempre resultan un fiasco:
mujer orinando en frasco
y negro inscrito en Copey

En 1946 ó 1947 fue necesario hacer unas reparaciones en la planta alta del Capitolio, en el que funcionaba la Asamblea Nacional Constituyente. El público, y entre él el público femenino, en vez de ascender a las galerías tenía que permanecer en la planta baja. Entonces el Presidente, que era Andrés Eloy Blanco, improvisó una copla, casi dramática:
Por vicio de construcción
el Senado está de duelo,
pues pa coger un picón
hay que agacharse en el suelo.


A un cura constituyentista que miraba mucho a las damas en las barras:
Hay un cura en las sesiones
que mira mucho a las barras
y es pariente de los Parras
por parte de los Picones.

A un cura muy fornido le compuso:
El padre Sánchez Espejo
por su robusto cogote,
en lugar de ser un padre
debiera ser un padrote.

A otro sacerdote que se distraía mucho en libros sagrados durante los debates:
Mientras todos van en pos
de un entendimiento humano
el padre, breviario en mano,
se está entendiendo con Dios


El padre Luis Eduardo Vera recorrió varios micrófonos y todos le producían un ruido que no lo dejaba hablar. De inmediato AEB rimó:

Se ha demostrado hace un rato
que el colega Padre Vera
no es un colega cualquiera,
pues le ronca el aparato.

La joven constituyentista por Carabobo Carmen Gracián de Malpica, en estado de gravidez, fue aludida por los sacerdotes Rojas y Sánchez Espejo como «la señorita Malpica», a lo que Blanco escribió:

Si Carmen, por un casual,
fuera Señorita es dable
sostener como indudable
que Malpica pica mal.     

Otras chuscadas del autor de Tierras que me oyeron (1921), La Aeroplana Clueca (1935), Barco de Piedra (1937), Abigaíl (1937), Malvina recobrada (1938), Liberación y Siembra (1938), El poeta y el pueblo (1954) y Giraluna (1955), entre otros títulos de su extensa obra literaria, están aquí:

En el Congreso:
A un grupo de secretarias del Congreso que oyó comentar, con disimulado disgusto, el hecho de que un compañero de trabajo, recién casado, que de soltero las cortejaba a todas, ahora hablaba solamente de su mujer, como si fuera lo único en el mundo, el llamado Poeta del Pueblo Venezolano les hizo ver, comprensivo, que eso era natural y razonó sus argumentos con la siguiente cuarteta:

 El que nunca ha tenido cosa
“El que nunca ha tenido una cosa
y alguna cosa llega a tener
le parece una gran cosa
la cosa de su mujer”

Cuando en el Congreso se aprobó el voto femenino, Andrés Eloy Blanco rimó:
La política se inclina

Sin excepción de persona
De la fuerza masculina
A la fuerza más culona

Presidía el poeta una sesión de la Asamblea Constituyente cuando lo llamaron para informarle del nacimiento de un hijo suyo, por lo cual tocó la campanilla e informó:


“Señores se suspende la sesión, me voy a la clínica porque ha nacido un hijo mío y voy a inscribirlo en Acción Democrática".

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