Estudió en
Caracas, donde se incorporó al Círculo de Bellas Artes en 1913. En 1918 recibió
su primer galardón por el poema pastoral "Canto a la Espiga y al
Arado", y publicó su primera obra dramática, El huerto de la epopeya. Ese
mismo año fue encarcelado por participar en manifestaciones contra el régimen,
siendo ya estudiante de Derecho en la Universidad Central de Venezuela.
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| Imagen extraida: http://2.bp.blogspot.com/_F713R1DPKr8/TJKbeGrNthI/ /Tmi0sUaEgAk/s1600/andres+eloy+blanco.jpg |
A su
graduación comenzó a ejercer la abogacía pero continuó escribiendo. En 1923
obtuvo el primer premio en los Juegos Florales de Santander (Cantabria), España
con su poema "Canto a España". Viajó a España para recibir el premio,
y permaneció allí más de un año, familiarizándose con las vanguardias. En 1924
fue nombrado miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Ese mismo
año visitó La Habana (Cuba), donde se reunió con intelectuales cubanos y
venezolanos exiliados.
En 1928
comenzó a editar clandestinamente el periódico disidente "El
Imparcial", que sería el órgano de difusión de las proscriptas
agrupaciones Unión Social Constructiva Americana y Frente de Acción
Revolucionaria. Es hecho prisionero tras el golpe de estado del 7 de abril, y
confinado en Puerto Cabello hasta 1932, cuando fue liberado por motivos de
salud. En el Castillo de San Felipe de Puerto Cabello, convertido en prisión y
a fines del siglo XIX rebautizado con el nombre de Libertador, fue donde
escribió Barco de Piedra. Precisamente, este título hace referencia a la
apariencia de dicho castillo rodeado por el mar. Y para el que conozca el clima
de Puerto Cabello, con sus famosas calderetas (viento caliente y seco de tipo
foen) en una prisión casi sin luz y sin ventanas y un ambiente similar al de un
horno, no le puede extrañar que los poemas incluidos en Barco de Piedra sean de
los más tristes de toda su obra. Al ser liberado se le prohibió sin embargo
realizar cualquier tipo de manifestación pública, por lo que se dedicó
nuevamente a las letras, publicando Poda en 1934, con poemas tan conocidos como
Las uvas del tiempo y La renuncia. Otros poemas muy famosos son Coplas del amor
viajero, Silencio y La Hilandera. Un año después (1935) publicó La aeroplana
clueca.
A la
muerte de Juan Vicente Gómez, Blanco fue nombrado por el presidente Eleazar
López Contreras jefe del Servicio de Gabinete en el Ministerio de Obras
Públicas. Sin embargo, su postura fuertemente crítica frente a la represión de
las manifestaciones del 14 de febrero de 1936 y su pertenencia a la
Organización Revolucionaria Venezolana llevan a la decisión de apartarlo de la
política local. Ese mismo año es nombrado Inspector de Consulados, cargo en el
cual viaja a Cuba, Estados Unidos y Canadá; sin embargo, en 1937 su descontento
lo lleva a presentar la renuncia y regresar a Caracas.
Fundaría
poco después el Partido Democrático Nacional, como diputado del cual llegaría
al Congreso Nacional. A lo largo de su actividad política sigue publicando
profusamente. A comienzos de la años 1940 integra su partido en la recién
fundada Acción Democrática, y trabaja para la candidatura de Rómulo Gallegos, quien
se haría con la presidencia en 1947.
En 1946
fue electo presidente de la Asamblea Nacional Constituyente convocada para la
reforma de la constitución, que instaura el sufragio universal, secreto y
directo. En 1948 fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores por el
presidente Gallegos. Tras su derrocamiento por Carlos Delgado Chalbaud, se
exilia en México, donde se dedica a tiempo completo a la poesía.
En 1955
perdió la vida en un accidente de tránsito. El 6 de junio de ese año sus restos
fueron trasladados a Caracas para su sepelio, realizado entre estrictas medidas
de seguridad por parte de las fuerzas del régimen.
En 2005 se
cumplieron 50 años de su muerte y esta fecha, que hubiera podido servir de
ocasión para recordar los valores esenciales de su poesía y el sentido social
de su obra, pasó, inclusive en Venezuela, prácticamente desapercibida, lo cual
es casi imperdonable. Ya antes, cuando se cumplieron 100 años de su nacimiento,
el profesor Luis Chesney Lawrence (Universidad Central de Venezuela) señaló, en
el resumen de su investigación titulada Venezuelan dramatists in shadows:
Andrés Eloy Blanco (Dramaturgia venezolana en sombras: Andrés Eloy Blanco):
Esta
investigación presenta una visión panorámica de la obra dramática de A. E.
Blanco, quien como autor dramático ha recibido muy poca atención, tanto dentro
como fuera de su propio país, Venezuela.
Afortunadamente,
el esfuerzo realizado en la edición de una Antología Popular por parte de Monte
Ávila Editores (Editorial del Estado Venezolano) de la que se publicaron dos
ediciones en 1990 y 1997, esta última, como una obra realizada por la Comisión
Presidencial para el Centenario del Natalicio de Andrés Eloy Blanco, vino a
resaltar el enorme valor poético y social de uno de los venezolanos más
destacados en el campo de las letras de todos los tiempos. En el prólogo de
esta obra, escrito por otro venezolano muy distinguido, Juan Liscano, se hace
referencia a la personalidad polifacética de Andrés Eloy.
Andrés
Eloy Blanco (1896 - 1955) goza, junto con algunos otros poetas inferiores a él,
de la mayor popularidad en Venezuela. Su noble condición humana, su idealismo
de otro tiempo, su caballerosidad, su adhesión a la causa de la libertad y de
la democracia la cual le costó cárceles, confinamientos y exilios; su humor, su
ingenio chispeante, su sensibilidad por lo popular, su elocuencia, sus versos
de inspiración tradicional, abiertos al entendimiento de las mayorías, hicieron
de él un símbolo de la civilidad vigilante y una expresión genuina de
venezolanidad extrovertida. ¡Qué extraordinaria lección para la posteridad que
casi nadie recuerde ahora la importancia de Andrés Eloy Blanco como político,
pero que millones de personas puedan recordar y recitar su poema Angelitos
Negros!.

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